The great conti

Ayer tuve una cena en la que me tocó la buena fortuna de sentarme al lado de  tres desconocidos, a priori de bastante buen ver.

A PRIORI

A posteriori me percaté de los estilismos Posh Hamptoniano que se habían marcado.

Y mientras los estudiaba muy lentamente (yo es que soy muy de analizar la vestimenta masculina), salió el tema mujeril

As always.

Como no debieron de reparar mucho en mi presencia (directamente no repararon), saqué con disimulo mi libretita azul donde apunto las cosas de las que tengo que acordarme, y me puse a escribir como una energúmena las reflexiones de los tres desconocidos.

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Bienvenidos a la cena de los idiotas.

De la que destaco un comentario con bastante mala leche, del pichón embutido en una chaqueta de Ralph Lauren pañuelito incluido y copa de brandy en mano:

– (…)Yo ya me conformo con cualquier cosa, en vista de que es imposible encontrar una mujer mínimamente interesante. Con clase, como las que describía Fitzgerald en el Gran Gatsby-

El muy cretino

Resulta cielo, que con lo que tenemos hoy en día, es más complicado ser las femmes fatales que pululaban a sus anchas por los años 20.  Ahora ya es difícil vivir del cuento. Y al sector femenino nos toca sacaros las putas castañas del fuego. Tarea ya ardua de por sí, como para añadirle tacones, pulseras de oro y churumbeles sin un ejército de nannys. Creo que me hace falta alguna cosilla visible que manifieste claramente lo interesante que soy, pero que no os confunda mi Blackberry y mi ausencia de perlas.

Ayer me vestí lo más simple posible para poder encajar con proletarios tan a kilómetros luz de la realeza como tú.

Porque en realidad, soy conocida en la high class por mi palacete en la Calle Villanueva, igual has oído hablar de mi alter ego “The great  Conti”. (Que en español todo suena más cani)

La gran conti

Me dedico a dar multitudinarias fiestas en el salón francés del ala oeste de mi palacete, donde suena una banda de jazz frenético y en las que corren el champagne  y el confeti de purpurina. Todos los sábados, las mujeres se ponen sus mejores vestidos de Flapper Haute Couture, y los hombres acuden con un reglamentario e impecable smoking.  Donde se mezclan multitud de flecos con pajaritas y zafiros con pecheras. Y derrochamos glamour bailando un Fox Trot tras otro. Mi única preocupación consiste en que el servicio (educado en Buckingham), esté pendiente de que no falte copa en mano a ninguno de los invitados. Oh, y recuperar los diamantes de las gargantillas de Bvlgari cuyos cierres son incapaces de aguantar tanto frenesí.

La gran conti 3

Igual sabéis de alguien que haya tenido el enorme privilegio de asistir a mis cenas de arroz con bogavante y aliño de caviar (aunque si vuestra máxima gala es esa chaquetilla con un caballo tamaño DINA 4, permitirme que lo dude). En mi palaciego comedor, no sólo se bebe el mejor de los vinos de Bourdeaux, sino que además, dispongo de un cuarteto de cuerda que nos ameniza la velada mientras ellos fuman los mejores puros habanos, y yo engancho un fino cigarro tras otro en mi pipa de oro blanco.

La división de cosmética de Yves Saint Laurent ha creado una edición especial de una barra de labios que lleva mi nombre. Charlotte 25, y es el que uso siempre para acompañar a mi irresistible parpadeo de ojos. Incluso mucho antes de nacer, ya era musa de Yves. Y como comprenderéis, con semejante way of life es imposible retener a ningún hombre. Así que me dedico a coleccionarlos. Muy estilo Coco (Madmoiselle Chanel para vosotros)

Todo aristócrata que se precie es siempre bienvenido a  casa. Ya sea en mis fabulosas fiestas, las maravillosas cenas dignas de zares rusos, o a la hora del té. Me temo que si no conocéis mis legendarias partys es que tenéis el caché algo más bajo de lo que en realidad os creéis.

Igual bajo recomendación, puedo permitir que asistáis a una. Siempre que mi fiel mayordomo Martin (pronunciado Muartttin, así con boquita de piñón), procedente de la mismísima casa real belga lo acepte. Porque el es muy especial para estas cosas.

Siempre dice que “mono con pañuelito en el bolsillo, mono se queda”

Y no quiero disgustar a Martin, que es mi mano derecha. Me sirve el dry martini con oliva italiana de las 12 y nunca se olvida de encargar mis macaroons preferidos de Ladurée. Y está acostumbrado a verme pasear por la casa en un salto de cama de seda, encaramada en mis sandalias de Prada de 15 cm , que son las más cómodas que tengo para estar por casa. Su mujer, Gertrud, mi irremplazable ama de llaves, es la que se encarga de que mi rizada melena rubia con corte garçon, esté siempre perfecta. Y todas las mañanas, ordena por colores mi colección de Alta Costura mientras me prepara amorosamente un baño de espuma.

El servicio de Downton Abbey al lado del mio, es una broma de mal gusto

La gran conti 4

Si con esto no es basta, me podréis encontrar interesante porque uno de mis hobbies, es leer en el suntuoso porche de piedra y enredadera que tengo en la parte de atrás del palacete, mientras disfruto del mejor Té de importación en una incómoda pero sexy y fotogénica posición.  Martin me trae todos los periódicos a diario, desde el Herald Tribune hasta el Financial Times, que leo alegremente mientras jugueteo con las perlas de mis kilométricos collares. Mi otro gran hobby, es conducir mis Jaguars  clásicos por toda la ciudad.

La gran conti 4

He ordenado a Alfred (el mecánico) que instale una gramola para poder oir a Ray Charles cuando conduzco. Y como todos mis juguetitos son descapotables, me pongo mis gafas de Chanel y un pañuelo de Hermés a juego con la correa de Eddie, mi teckel irlandés de pelo largo (llamado así en memoria de mi tío Sir Edmund Charles Windsor-Stuart , que siempre fue un poco tonto)

¿ Y ahora ya soy interesante ?

X,Charlotte

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Se busca Cary Grant

El otro día estaba tan aburrida que decidí hacerme un maratón de mis tres películas clásicas preferidas (cualquier cosa antes que abrir un libro de matemáticas financieras) . Helado, sofá y la televisión a todo trapo.

Muy americano todo.

Primero empecé por Cómo robar un Millón, de Audrey Hepburn y Peter O’Toole. Mi escena favorita sin duda, es en la que se ve a O’Toole entrando en casa de Audrey con intención de robar un cuadro, vestido de smoking (OJO), pero ella le pesca en plena acción y le pega un tiro accidentalmente.

Y entonces me pregunté en qué momento los hombres decidieron cambiar el smoking por vaqueros y zapatillas. Porqué las mujeres hemos dejado de fumar con ese “je-ne-sais-quoi” de los años 50 y preferimos parecer un Jonh Wayne en pleno Oeste;  porqué ninguna puede llevar ya un trapo de cocina con el mismo estilo que Miss Hepburn.  Pero sobretodo,  me pregunté porqué soy incapaz de encontrar a nadie que tenga chulería suficiente para quedar bien hasta con una bala en el brazo.

How to steal a million

Luego seguí con Charada, también de Hepburn y mi soñado Cary Grant. Y entonces me pregunté porqué no hay ningún hombre vestido con un impecable traje que salte de balcón en balcón hasta llegar a mi ventana para verme. Y luego me pregunté donde quedaron esos hombres con ingenio suficiente para descolocarte con una frase que no parezca sacada de Google, y que consigan sacarte la sonrisa tonta que tu pose de mujer dura llevaba evitando durante un buen rato.

Me pregunté donde fue a parar ese orgullo-amorpropio-desparpajo femenino que nos hace irresistibles a ojos de cualquier seductor de guante blanco; y que por alguna razón desconocida, hoy en día es una actitud prácticamente extinguida.

Pero sobretodo, me pregunté donde se esconden los hombres solucionavidas, esos a los que sueltas con un cuchillo en la selva y te montan un centro comercial. Esos a los que acudirías de manera sistemática ante la más mínima crisis. Esos que siempre saben que hacer en todo momento, los que tienen la asombrosa capacidad de resolver cualquier problema en un visto y no visto, esos que son mil veces más valientes que tu, esos que sólo se acojonan con la idea de que un día desaparezcas de su vida.

Charade

Y después puse Breakfast at Tiffany’s. Con la omnipresente Audrey y George Peppard.

Y pensareis…bastante predecible la cursi esta.

Pues sí, qué le voy a hacer.  Y al rato de ponerla  pensé en cuanto engancha al sexo opuesto las Holly Golightlys de la vida. Imposibles, impredecibles, independientes.  Y la verdad es que también volví a  pensar porqué soy incapaz de conseguir llevar una toalla como si fuera un vestido de noche.

Y entonces me pregunté donde podría yo encontrar un bohemio escritor, con aires de Lord Inglés, que se enamorara perdidamente de mi y que peleara hasta donde hiciera falta para conseguir que fuera única y exclusivamente suya.

Y me pregunté porqué ya los hombres no protegen a las mujeres, o porqué ninguno consigue tener detalles que parezcan insignificantes pero que marquen la diferencia para nosotras. O porqué cada vez es más difícil encontrar hombres a los que también les guste hacer el indio contigo de vez en cuando sin preocuparse de que piensa o deja de pensar el resto del universo.

breakfast at tiffany's mask

Y me pregunté cuando llegará mi beso de película bajo la lluvia con un Peter O’Toole, o con un George Peppard o con un Cary Grant

Breakfast at Tiffany's kiss

Si alguien de la existencia de alguno, por favor que avise

X,Charlotte

Antes de nada: Que les pasa a los hombres

He's not that into you

El título en inglés ya dice mucho. Es la primera comedia romántica realista que he visto , y que de alguna manera, nos pone los pies en la tierra.  A mí por lo menos (que siempre he sido muy de príncipes azules) me aclaró algunas ideas. Supongo que muchas ya la habréis visto, sino deberías verla. Pero ya que estamos, os dejo la introducción para que es exactamente lo que pretendo averiguar.

“Una chica nunca se olvida del primer chico que le gustó aunque la cosa no saliera del todo bien, pero siempre hay alguien que te ofrece un poco de ayuda. 
Ahí está, ahí es donde empieza nuestro problema: ”Ese chico te ha dicho eso porque le gustas” .¿Sabes qué significa eso? Que nos convencen, nos programan para creer que si un chico se porta mal como un capullo significa que le gustas. 
¿Por qué nos decimos estas cosas unas a otras? Puede que sea porque no da mucho miedo y porque es demasiado duro admitir la evidencia que tenemos delante de nuestras propias narices…”

He's jus not that into youHe's Just Not That Into YouHe's just not that into you bar